Abriendo puertas sin miedo
En una tierra en guerra había un rey que causaba espanto. A sus prisioneros, no los mataba, los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una puerta inmensa de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre.
En esta sala les hacía formar un círculo y les decía: "Ustedes pueden elegir entre morir a flechazos por mis arqueros o pasar por aquella puerta.......detrás de esa puerta YO LOS ESTARÉ ESPERANDO........."
Todos elegían ser muertos por los arqueros, pues mejor sería una muerte rápida que la tortura que debía esperarlos tras la puerta.
Al terminar la guerra un soldado que por mucho tiempo había servido al Rey, se dirigió al soberano:
- Señor ¿puedo hacerle una pregunta?
- Dime soldado
- Señor: ¿que había detrás de la puerta? EL REY CONTESTÓ:
- Vé y mira tú mismo!!
El soldado abrió temerosamente la puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron y la luz invadió el ambiente y finalmente, sorprendido descubrió que........
La puerta se abría sobre un camino que conducía a la LIBERTAD!!!!
El soldado embelesado miró a su rey, quién le dijo:
Yo les daba la oportunidad de hacer una ELECCIÓN, pero por temor preferían morir a arriesgarse a abrir esa puerta!!
¿Cuantas puertas dejamos de abrir por el miedo a arriesgar?
Corazón de cebolla
Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas.
Como todos los huertos, tenia mucha frescura y agrado, por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros.
Pero de pronto, un buen día, empezaron a nacer unas cebollas muy especiales.
Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado...
El caso es que los colores eran irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.
Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenia dentro, en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), una piedra preciosa.
Esta tenia un topacio, la otra un aguamarina, aquella lapizlázuli, la de más allá una esmeralda...
¡Una verdadera maravilla!
Pero por una incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso,
Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y mas capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular como eran por dentro.
Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.
Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarles una por una:
- ¿Por qué no eres por fuera como eres por dentro?
Y ellas iban respondiendo:
-Me obligaron a ser así...
-Me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran nada.
Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de porqué se pusieron
El sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante
Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón.




