Debido al caos circulatorio y las calles cortadas quien más y quién menos llegó a la iglesia habiendo visto parte del desfile. Me parecio interesante, aprovechar ese tiempo de espera a la novia paseando de grupo en grupo, escuchando a hurtadillas y buscando comentarios sobre el tema.
La impresión general fue que la gente hablaba poco sobre el asunto principal, que las calles estaban llenas de homosexuales expresando libremente su condición, algo impensable hace años. La ausencia de comentarios la achaco a dos motivos: O no hablaban del tema para no ser politicamente incorrectos o realmente, y espero que así sea, la homosexualidad se ha convertido en algo tan normal en la sociedad que ya no da pie a mucha conversación.
Por supuesto alguno hubo que tuvo que expresar el "asco" que les daba, pero los menos. Y una persona en concreto me llamó la atención refiriendose al "desfile de los monos". En fin...
Sin embargo, lo que quería compartir con vosotros fue la conversación al respecto que tuve durante la cena nupcial. Caí en la mesa de un matrimonio de unos 60 años, y hablando sobre la multitud, el señor, militar retirado, comenta: ¿Dónde estaría ese millón de personas en la época de Franco? Y una, que si se muerde la lengua se envenena, responde: "Caballero, estaban encerrados en sus casas porque desgraciadamente nos les dejaban salir".
Silencio sepulcral en la mesa, dolorosa patada materna, miradas fijas y, para mi sorpresa, el señor me responde:
"Tienes razón, y disculpame por hacer un comentario que puede ofender a una persona joven. ¿Sábes? Yo pertenezco a una generación muy dificil, nos cambió el mundo de repente sin darnos tiempo a adaptarnos, nací demasiado pronto... o demasiado tarde." La mujer asentía. La frase, y su expresión melancólica, encerraba tanto que les pedí si podían explicarme mejor a que se referían. Ya con el ambiente más relajado tuve, además de una gran conversación, una bonita lección sobre el ser humano.
Ellos decían que sus padres nacieron y murieron con los mismos valores sociales, con las mismas reglas del juego. Mi generación, nacida en democracia, vive con otras reglas completamente distintas, pero también hemos nacido con ellas, es un caso similar.
Sin embargo hay una o dos generaciones intermedias. Estas personas nacieron con unas ideas, que además les grababan a fuego desde el colegio. Para ellos las ideas no eran opcionales, venían de serie, y junto a la lista de los reyes Godos les enseñaron que admirar y a quien despreciar, incluso a sí mismos si no encajaban en el patrón.
Y de repente, en medio de la vida, cuando eran demasiado mayores para tener la flexibilidad de un niño y demasiado jovenes para ignorarlo, les cambiaron todas las reglas del juego: papel de la mujer, matrimonio, religión, ideas políticas, sexo, tecnología,... todo. Unos, los más cobardes, se refugiaron en el insulto y la rabia, de estos no hay nada que decir. Sin embargo otros, como esta pareja, llevan años haciendo un esfuerzo brutal para subirse a un siglo que gira muy deprisa frente a ellos. Piensan que esto es mejor, que así deben ser las cosas, pero llevan como lastre lo grabado a fuego desde niños, e incapaces de dar el salto se conforman con mantenerse a flote y lamentarse de no haber nacido unos años más tarde.
P.D. Por lo menos pude hacerme una escapadita de cinco minutillos para ver el ambiente desde la puerta de Alcalá gracias a que me "secuestraron" en mitad de la ceremonia y me liberaron antes de que acabara. El "rescate" era que este blog también se vistiera de arco iris, y aquí está mi pago:


1 comentarios:
Por mucho que nos fastidie y que no logremos entenderlo, es cierto que para nuestros mayores la vida ha cambiado demasiado, para ellos demasiado deprisa, para los demás demasiado despacio.
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