Que a gusto te quedaste...

No soporto la gente gritona, es superior a mí. Tengo 0% tolerancia (bueno, 0,01%) a los que van por la vida con el altavoz incorporado incluyendo sí o sí a los de alrededor en sus vidas

Me refiero a estos que cuando llevan un rato hablando por el móvil podrían darse cuenta que estaba apagado, tal es el volumen de sus voces que el destinatario les oye igual. Esto lo practican igual en la cola del banco que en autobuses, trenes, restaurantes, etc. sin darse por aludidos por las miradas asesinas de la gente alrededor.

Son también los que hablan con quien tienen al lado como si el Guadalquivir pasara entre ellos y también, los que te amenizan una película con un concierto de nachos, palomitas, sorbeduras de pajita y sólos de caramelos. Y son, como no, los niños/as chicle.

Cuantas veces me he quedado con las ganas de decirles algo, aunque muchas más no me he quedado con las ganas y se lo he dicho. Por eso, por el placer que se siente al dejar en evidencia a un maleducado de estos, me ha parecido tan brillante el post de pasa el mocho

Nuestro amigo bloguero no puede evitar dedicar un post a Loli, que está pasando por un momento triste. Sin embargo, si Loli leyera este post se preocuparía. ¿Cómo sabe nuestro amigo todos los detalles de su pasado, presente y futuro si no se conocen de nada?
Al final de la biografía de Loli nuestro amigo se explica. No conoce a Loli en persona, pero se siente muy cercano a su dolor después de que su amiga Marta le contara, a él, y a todo el vagón del AVE, su vida y milagros, en forma de conversación con una tercera amiga.
Me imagino que nuestro amigo no podía esperar a sentarse al ordenador después  de ocurrirsele la venganza perfecta, incluso me le puedo imaginar escribiendo desde el móvil o buscando un cibercafé en Atocha.

Aquí os dejo el enlace al post. Chapó!

Visto en Pasaelmocho
(Si os sale un aviso de Google no hay problema, es que el blog tiene imágenes de medio despelotaillos, ná grave)